Archivos Mensuales: mayo 2017

“LA VIRGEN CALLADA” …Las Apariciones de la Virgen de Lourdes. (Libro digital)

LA VIRGEN CALLADA ...
El centro de peregrinación más importante del mundo, segunda plaza hotelera de turismo de Francia, que supera a la costa azul, ¿puede tener los días contados?
¿Se interpretaron mal deliberadamente las palabras de una niña de 14 años, para que la Iglesia se afianzara en sus Dogmas de Infalibilidad, provocando así, el mayor fraude de la historia del Cristianismo? http://www.ellibroquenadieesperaba.com/la-virgen-callada/

Los documentos que las acreditan, desaparecidos durante cien años, descubren que el verdadero misterio fue silenciado, el Vaticano estaba en peligro. Ahora quizás suceda algo peor.

Millones de turistas van a adorar a una estatua que no fue reconocida por la única testigo de las visiones que, además, nunca dijo haber visto a la Virgen Maria. Ni la Ciencia, ni la Medicina, ni la misma Iglesia reconocen milagros ni curaciones en el lugar.

Se está preparando un evento especial para recuperar el turismo que no cesa de disminuir, pero la Iglesia ignora que allí tiene su Tendón de Aquiles.

El evento más antiguo del Cristianismo, se pone a flor de piel con la lectura de “La Virgen Callada”…

SINOPSIS-LA VIRGEN CALLADA

Nunca un evento ha sido tan bien documentado y tan ocultado a la vez como las Apariciones de la Virgen de Lourdes. Sigue leyendo

“EL SEGUNDO NACIMIENTO” … Omraam Mikhaël Aïvanhov

¿Qué hay que entender por «segundo nacimiento»? Todo el mundo sabe lo que es el primer nacimiento: es el del niño que nace en nuestro mundo físico, con brazos, piernas, nariz, boca, pulmones… Y respira, habla, camina… El segundo nacimiento también requiere de una concepción, pero esta concepción tiene lugar en otro mundo, un mundo en el que el espíritu se une a la materia pura para concebir un hijo divino. Y cuando el niño ha nacido en el mundo espiritual, también puede andar, hablar y trabajar en dicho mundo. El segundo nacimiento es eso: poder entrar y vivir en un universo de otra dimensión.


Cuando el alma y el espíritu se unen dan a luz un germen que se desarrolla como una conciencia nueva. Esta conciencia nueva se manifiesta como una luz interior que expulsa las tinieblas, como un calor tan intenso que aunque el mundo entero os abandone nunca os sentís solos, como una vida abundante que hacéis brotar por doquiera que os lleven vuestros pies, como una afluencia de energía que consagráis a la edificación y a la construcción del Reino de Dios, como una alegría extraordinaria de sentirse conectado con todo el universo, con todas las almas evolucionadas, de formar parte de esta inmensidad… , y la certeza de que nadie puede quitaros esta alegría. En la India, este estado se llama conciencia búdica; y los cristianos lo llaman el nacimiento de Cristo.
Sí, el nacimiento del principio divino es un acontecimiento interior tan excepcional que nadie puede llamarse a engaño. Sentís la presencia de otro ser que os ayuda, os ilumina, os protege, os alegra, como si el Cielo estuviese abierto ante vosotros. Aún en las circunstancias más terribles, en los momentos en que estáis más desanimados, sentís que está con vosotros y que sois ayudados. Sí, es la sensación de una presencia, de un contacto que nunca se interrumpe. Es como si tuvieseis junto a vosotros la llama de una lámpara que no se extingue jamás. Cuando la necesitáis, ella os puede dar toda la luz y el calor que deseáis, pero, mientras tanto, aunque no os sirváis de ella, está siempre junto a vosotros, a vuestra disposición.
«Si un hombre no nace del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios», lo cual quiere decir que no puede renacer si no posee los dos principios en él. El segundo nacimiento es el nacimiento de Jesús, pero el nacimiento de Jesús es también vuestro nacimiento. La madre es el agua, es decir, el amor, la pureza, la vida: y el padre es el fuego, la luz, el espíritu. Si no poseéis estos dos principios: el amor, que es el principio femenino, y la sabiduría, que es el principio masculino, no podéis nacer por segunda vez. Un hijo presupone un padre y una madre; pues bien, sin el amor y la sabiduría, faltan los padres, y el hijo no nacerá jamás. Habéis nacido ya una vez, ciertamente, pero todavía no habéis nacido del amor y de la sabiduría. Para nacer por segunda vez en forma de Niño Jesús, son precisos un padre y una madre más elevados, más evolucionados que el padre y la madre físicos: son precisos el amor y la sabiduría, y el niño que nazca será la verdad, la plenitud de vida, lo que es real y verídico.
El segundo nacimiento es el nacimiento en el mundo divino, y esta vez es el propio hombre el que decide nacer y el que lo hace gracias a sus propios esfuerzos. Para nacer en el plano físico no os pidieron vuestra opinión; otros os llamaron y os formaron sin contar demasiado con vosotros. En realidad, sí; jugasteis un papel activo y todo dependía de vosotros, pero hoy, digámoslo así para simplificar las cosas. Para el segundo nacimiento, en cambio, vosotros sois los responsables, los que decidís nacer en el mundo de la luz. Conscientemente, pacientemente, inteligentemente, os modeláis otro cuerpo para nacer en el Reino de Dios.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

Extracto: OM-25-02-NAVIDAD Y PASCUA EN TRADICION INICIATICA
http://www.omraam.es/

“LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS” … Omraam Mikhaël Aïvanhov

La resurrección no es sino una calidad de vida, una vida de hijo de Dios. No hay que esperar siglos para vivir esta vida… Cristo es la resurrección y la vida; tomad, pues, a Cristo como modelo, aferraos a él, vivid la vida que él vivió, y también vosotros seréis la resurrección y la vida.


¡Pobres cristianos! Están fascinados con la idea de que un buen día toda esta humanidad va a resucitar: sus tíos, sus tías, sus abuelos… De momento, todas estas gentes esperan quietecitos; desde hace millones de años duermen en las tumbas… ¡Vaya escuela de pereza que ha inventado el Señor! ¡Qué paciencia tiene al conservar a todas estas gentes inmovilizadas durante tanto tiempo sin que sirvan absolutamente para nada en la economía cósmica! ¿Cómo puede el Señor tolerar una inercia tal, ¿El, que es tan activo, que crea sin cesar un nuevo cielo y una nueva tierra y que no descansa nunca? Diréis: «Según la Biblia, el séptimo día descansó». Sí, pero este descanso que se tomó el Señor el séptimo día, según parece, era, en realidad, otro trabajo. Si el Señor tuviese que descansar dejaría de creer en El. Diría: «¡Pobre! Si está fatigado es que Él también tiene impurezas en su organismo». Dios es la pureza absoluta, y en la pureza absoluta no hay fatiga.


El que ha resucitado vive una vida nueva; tiene otros pensamientos, otros deseos, otro comportamiento. Interiormente ya no es el mismo, ya no camina en la misma dirección, tiene otra meta, Jesús dijo: «Yo soy la resurrección y la vida». ¿Por qué no dijo sólo: «Yo soy la resurrección?» ¿Por qué añadió «la vida»? ¿Acaso la vida es diferente de la resurrección? No. Y cuando Jesús dice: «Yo soy la resurrección y la vida», ello significa que la resurrección no es sino una vida renovada, una calidad de vida más pura, más intensa. Cuando el hombre viva esta vida superior, resucitará.
La resurrección no es sino una calidad de vida, una vida de hijo de Dios. No hay que esperar siglos para vivir esta vida… Cristo es la resurrección y la vida; tomad, pues, a Cristo como modelo, aferraos a él, vivid la vida que él vivió, y también vosotros seréis la resurrección y la vida. He ahí las nuevas nociones que yo os doy. Estas nociones son las únicas capaces de haceros salir de las tumbas. Sí, porque ahora es cuando estáis en las tumbas… Y si esperáis para salir de ellas a que suenen las trompetas, ¡podéis estar esperando durante siglos y milenios!
En este pasaje Jesús dice: «Porque cuando resuciten, los hombres no tomarán mujer ni las mujeres marido, sino que serán como los ángeles que están en los cielos». Y, ¿dónde han podido evolucionar los humanos de manera tan formidable para llegar a ser como ángeles? No en la tumba, en todo caso. En la tumba no hay evolución, no se cambia. Por tanto, los hombres no van a resucitar, semejantes a los ángeles, después de haber permanecido miles de años en una tumba. ¿Cómo podrían hacerlo? Y, de todas maneras, si ya se han convertido en ángeles, ¿por qué juzgarles? No se juzga a los ángeles. Hay que comprender que entre la muerte y la resurrección hay todo un intervalo de tiempo durante el cual los humanos pueden transformarse y evolucionar. Sí, porque se reencarnan. Numerosas veces se irán, volverán, se irán de nuevo… y llegarán a perfeccionarse tanto que se convertirán en ángeles. Y esto es la resurrección.


Todos los hombres están predestinados, pues, a resucitar un día y a llegar a ser, como los ángeles, totalmente puros. Pero esta resurrección presupone la reencarnación. Querer ahora convencerme que es en la tumba donde los hombres se convertirán en ángeles… ¡jamás! Saldrán de allí, se reencarnarán, aprenderán y se purificarán, hasta llegar a ser perfectos. Esta mejora, que poco a poco les conducirá a la perfección, es la resurrección. Todas las criaturas resucitarán un día de esta manera, pero no los muertos… Únicamente los vivos resucitarán.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

Extracto: OM-25-02-NAVIDAD Y PASCUA EN TRADICION INICIATICA
http://www.omraam.es/

“Jesús dijo: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”… Omraam Mikhaël Aïvanhov

Jesús dio toda su dimensión espiritual al símbolo del río cuando dijo en los Evangelios:

“Yo soy el camino, la verdad y la vida”…

Es Cristo mismo quien nos dice: “Yo soy la vida (el amor) que llena el río, y yo soy el camino (la sabiduría) por el cual podéis remontaros hasta la fuente, (la verdad)”…


Quizá vosotros no veáis la relación de estas palabras con la imagen del río. Pero, para un Iniciado, está clara: al oír esta frase, ve un río que desciende de la montaña. El “camino” es el lecho del río; la “vida” es el agua que discurre por este lecho; la “verdad” es la fuente de la que brota la vida.
Sigamos traduciendo: ¿qué es este camino por el que discurre la vida y que nos permite remontamos hasta la fuente? Es la sabiduría. Y la vida, es decir, el agua que riega las piedras y las plantas, que da de beber a los animales y a los hombres, es el amor. Esto es, pues, lo que quería decir Jesús: “Yo soy el camino de la sabiduría, yo soy el amor que hace nacer la vida divina y la fuente de la verdad de donde brota esta vida”. El agua es siempre el símbolo de la vida, del amor. Todas las energías, todas las fuerzas que circulan en la naturaleza, son representadas como un agua, como un fluido que riega, que abreva, que mantiene la vida.
Empezáis, poco a poco, a comprender la profundidad de las palabras de Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Es Cristo mismo quien nos dice: “Yo soy la vida (el amor) que llena el río, y yo soy el camino (la sabiduría) por el cual podéis remontaros hasta la fuente, (la verdad)”. Cada día, esforzaros en beber, con el pensamiento, de este río que viene de las cimas, en abrevaros en la fuente límpida y pura del amor. Al amar, dejáis que esa agua de la vida verdadera se filtre a través vuestro, y que todas las bendiciones del Cielo desciendan sobre vosotros.

Omraam Mikhaël Aïvanhov

OM-96-01-LA VERDAD FRUTO DE LA SABIDURIA Y DEL AMOR
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