Archivos Mensuales: abril 2017

EL SACRIFICIO DE JESÚS EN LA CRUZ…Omraam Mikhaël Aïvanhov

He aquí lo que fue el sacrificio de Jesús. No basta pues con decir que, puesto que él derramó su sangre, estamos salvados; ¡sería demasiado fácil! Al derramar su sangre, Jesús sólo abrió un camino para que nosotros pudiéramos, con nuestros esfuerzos, salvamos a nosotros mismos, y por tanto somos nosotros quienes debemos caminar ahora por este camino, estudiando y aplicando su enseñanza.
El sacrificio de Jesús fue el punto de partida de un nuevo concepto de Dios y del hombre. Jesús pagó para que se abriera un camino.

Jesús muerto en la cruz … Los cristianos transportando con ellos esta imagen del crucifijo intentaron convertir a la tierra entera. Desde hace dos mil años, no cesan de repetir: «Jesús murió por nosotros… Jesús vertió su sangre por nuestros pecados … Haciendo en la cruz el sacrificio de su vida, Jesús nos salvó … El hijo de Dios dio su sangre para la salvación del mundo … » Y repitiendo esto, se consideran como inmensamente superiores a los creyentes de las otras religiones, y sobre todo de los infieles. ¿Os dais cuenta? El hijo de Dios Mismo derramó su sangre por ellos, y expió por ellos el pecado original.  Sus amigos, incluso sus padres no darían ni dos céntimos por ellos, pero el hijo de Dios, él, dio su sangre, ¡verdaderamente hay de qué sentirse orgulloso! ¿Cómo en el siglo veinte es aún posible continuar alimentando semejantes creencias?

Desgraciadamente, basta con ver el estado en que se halla la cristiandad para constatar que los cristianos no se han salvado mucho más que los creyentes de otras religiones, ni tampoco se han salvado más que muchos incrédulos. Cometen las mismas faltas de honestidad, los mismos crímenes, porque siempre es la misma naturaleza humana egoísta, codiciosa, vengativa que habita en ellas. Pues sí, un ser humano no cambia milagrosamente de naturaleza porque haya sido bautizado. «Es verdad, dirán algunos, que los cristianos también son pobres pecadores. Pero si creen sinceramente que Jesús, hijo de Dios, murió para su salvación, esto basta; porque es la fe la que salva, y cuando lleguen al otro mundo, serán reconocidos como verdaderos hijos de Dios.» Pues bien, desengañaos: si no se han manifestado ya como hijos de Dios durante su vida en la tierra, no lo harán tampoco después de su muerte. Sigue leyendo