«Recogeréis lo que hayáis sembrado» – Omraam Mikhael Aivanhov

campo verde  durazno naranjo

«Recogeréis lo que hayáis sembrado», es del según como

actuéis en el presente, así será vuestro futuro. En cada instante,

mediante el trabajo interior, podéis orientar vuestro futuro. Una

vez tomada una decisión, sea buena o mala, orientáis vuestro futuro

en buen o mal sentido.

Suponed que hoy hayáis decidido servir a Dios, ayudar a los

humanos, no volver a dejaros influir por vuestra naturaleza inferior:

inmediatamente vuestro futuro se embellece, se ilumina, se

enriquece y os aguardan todas las maravillas. Entonces, ¿por qué

no las vivís? Porque el pasado todavía os tiene atados. Pero si

trabajáis manteniendo siempre la misma dirección, con la misma

decisión, poco a poco el pasado se diluye, y un día recibís vuestra

herencia divina. Pero he aquí que decidís vivir de nuevo una vida

egoísta; entonces todo se altera, y os aguarda un futuro diferente,

lleno de sufrimientos y desilusiones. Naturalmente, en un

principio continuaréis regocijándoos, haciendo negocios y vuestro

presente seguirá igual, puesto que todavía contáis con algunas

reservas que os impiden ver el sobrio futuro que os espera. Pero

en cuanto esas reservas se agoten, ese futuro espantoso se

presentará de golpe. El futuro es fácil de crear, pero pasado es

difícil de borrar.

Os daré otro ejemplo. Queréis marcharos de viaje y dudáis

entre Niza y Moscú. Finalmente os decidís por Niza; supongamos

que desde entonces el camino por el cual pasáis, los paisajes, las

estaciones, las personas, están determinados … En el momento

que partís en una dirección, todo está calculado, debéis seguir un

itinerario previsto, fijado con antelación. No sois vosotros quienes

habéis creado esos paisajes, su existencia no depende de vosotros,

pero lo que sí depende de vosotros es la elección de la dirección.

Nosotros no creamos el futuro. Cuando decimos que el

hombre crea su destino, es una manera de hablar; sería mucho

mejor decir que elige su dirección. Decís: «Tomaré este camino»,

de acuerdo, pero no sois vosotros quienes vais a crear las regiones

y los seres que encontréis en el camino. Son regiones y entidades

creadas por Dios desde hace mucho tiempo. No creamos nuestro

destino nefasto, sino que nos dirigimos hacia él: arenas

movedizas, pantanos, bosques peligrosos … Simplemente

decidimos nuestra orientación, eso es todo. Y lo mismo ocurre si

se trata de un futuro espléndido: somos nosotros quienes

decidimos ir hacia él; él está ahí, nos espera. Existen en el espacio

miles de regiones o esferas habitadas por una infinidad de

criaturas, y según lo que decidamos, nos elevamos o nos

hundimos al ir a visitarlas.

Todas las desgracias y dichas existen ya, otros las

conocieron antes que nosotros, fueron creadas desde hace mucho

tiempo; de nosotros depende solamente la dirección a escoger.

Por eso debéis decidiros ahora a cambiar vuestra dirección,

orientándoos hacia las regiones del Paraíso que Dios creó para

vosotros desde la eternidad.

Extracto de:

OM-33-01-EL HOMBRE A LA CONQUISTA DE SU DESTINO

www.omraam.es

 

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