“EL SENTIDO SIMBÓLICO DE LA NAVIDAD” – OMRAAM MIKHAËL AÏVANHOV

Debemos saber que el nacimiento de Jesús debe realizarse en cada uno de
nosotros en nuestro fuero interior. Es Jesús quien debe nacer en
nosotros, es nuestra super-conciencia.”

Es el evento cósmico del nacimiento de Cristo, que es mucho más importante, porque es la primera manifestación de la vida en la naturaleza, el principio de todas las efusiones. Pero la Natividad es también un acontecimiento místico, por Cristo, el principio de la Luz divina y Amor, debe nacer en cada alma humana individual. Este es el verdadero nacimiento de Jesús, y en tanto que el hombre no posee esa Luz y Amor en su alma, el Divino Niño no puede nacer dentro de él. Él puede celebrar y esperar Su venida tanto como a él le gusta, pero no pasará nada”.

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El asno es el símbolo del intelecto un poco testarudo, el buey el del corazón un poco grosero; Jesús debe nacer en un crisol, la cruz, nuestra alma, como super conciencia de pureza, de amor y de abnegación. Más sacrificios hacemos, más libres nos volvemos. La filosofía contemporánea que se cree muy observadora, muy astuta, porque aconseja “no dejarse llevar”, no es muy sabia. Encontramos, al contrario, que es muy torpe porque
nos empuja a aumentar nuestra carga, a reforzar las cadenas que nos unen a la tierra. Los mas maliciosos son los que lo son menos a fin de cuentas. Hay que hacer sacrificios y hacerlos por uno mismo, para su naturaleza superior.  

Sabéis que tenemos dos naturalezas: una inferior y otra superior; nos movemos entre las dos. Somos ora llevados a satisfacer la inferior que es la mas egoísta, ora escuchamos a la otra que nos da consejos diferentes.
Os daré un ejemplo. La naturaleza superior aconseja siempre que
nos desarrollemos, que nos volvamos razonables, sabios, puros, héroes.
Su voz es verdaderamente divina. La otra naturaleza nos dice siempre
de dejar estos buenos consejos de lado, olvidar la razón, sabiduría,
pureza, para comer, beber y contener los deseos más desvergonzados.
El hombre se balancea entre estas dos naturalezas. Hay períodos cósmicos donde la humanidad es más arrastrada hacia la naturaleza inferior y otros en los que es atraída al revés, hacia los actos caballerescos, divinos. La humanidad, ora se dirige hacia el desorden,
la grosería, las guerras, el lado animal, ora se purifica. Oscila entre dos estados contrarios. Asimismo, en la existencia de cada hombre, hay esta oscilación.

¿Qué es hacer sacrificios? En vez de deleitar a su naturaleza inferior (que nos puede conducir hacia actos bestiales), tomarle su tiempo para dar satisfacciones a la naturaleza superior. Aquel que no actúa así nunca aprenderá nada y no se desarrollará. Ved al hombre que quiere terminar sus estudios universitarios o seguir la Escuela de Bellas Artes, debe hacer sacrificios para aprender, renunciar a ciertas cosas.
Asimismo, si la madre no hace sacrificios, su hijo nunca será alguien grande. El sacrificio es obligatorio. Todos los sucesos, toda la elevación y el progreso de nuestra existencia residen en los sacrificios que hacemos. En la antigüedad se sacrificaba a los corderos, las cabras, las vacas, para atraer a la divinidad y satisfacerla. Con la venida de Jesús, él mostró el verdadero sacrificio. Dijo que era muy fácil hacer sacrificios exteriores de los que sólo lo notará el bolsillo; es fácil degollar a un animal, pero es a nuestra naturaleza inferior a la que
tenemos que degollar. Es este sacrificio el que daría placer a Dios.

En la Enseñanza de Cristo, la filosofía más grande es la de la liberación. No te puedes liberar con la ayuda del odio, la violencia, la maldad, o la crueldad. Esos procedimientos os
unen de nuevo con los enemigos, y todo continúa en la obligación que encontramos de liquidar las deudas. Pero Cristo nos dice que demos a nuestros enemigos aunque digan mal de nosotros, a fin de romper los lazos entre ellos y nosotros. Es así como uno se vuelve libre y la ley no nos lleva más a la vida terrestre. Nuestra estética es salvar por ese medio.
Simplemente, contentaros en  saber que el nacimiento de Jesús debe realizarse en cada uno de nosotros en nuestro fuero interior. Es Jesús quien debe nacer en nosotros, es nuestra super-conciencia. El asno es el símbolo del intelecto un poco testarudo, el buey el del corazón un poco grosero; Jesús debe nacer en un crisol, la cruz, nuestra alma, como super conciencia de pureza, de amor y de abnegación. Más sacrificios hacemos, más libres nos volvemos. La filosofía contemporánea que se cree muy observadora, muy astuta, porque aconseja “no dejarse llevar”, no es muy sabia. Encontramos, al contrario, que es muy torpe porque nos empuja a aumentar nuestra carga, a reforzar las cadenas que nos unen a la tierra. Los mas maliciosos son los que lo son menos a fin de cuentas. Hay que hacer sacrificios y hacerlos por uno mismo, para su naturaleza superior. Sabéis que tenemos dos naturalezas: una inferior y otra superior; nos movemos entre las dos. Somos ora llevados a satisfacer la inferior que es la mas egoísta, ora escuchamos a la otra que nos da consejos diferentes.

Extracto conferencias:

OM-25-01-LA-NAVIDAD-NACIMIENTO-DE-JESUS-

OM-25-02-NAVIDAD Y PASCUA EN TRADICION INICIATICA

http://www.omraam.es/

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